Lecciones de humildad: los exámenes de certificación Iyengar

19 Mayo, 2010

Por Indira Lopez-Bassols

Este artículo está dedicado a todos aquellos candidatos en México que no aprobaron el examen o no han aprobado alguna vez algún examen de Yoga Iyengar. ¡Que la luz del Yoga les ayude a aprender de la experiencia para seguir adelante!

Durante muchos años, mi sueño fue traer el proceso de certificación a México para poder crear una comunidad de maestros Iyengar certificados.  Ese sueño se cumplió en el 2007 con la semilla que plantó Margot Kitchen, maestra Senior canadiense.  Y hoy en día, con gran emoción hemos visto crecer la comunidad y el número de maestros certificados Iyengar en México.

Una vez que pasé el examen, siendo parte del primer grupo de mexicanos certificados, seguí enseñando y pensé con alivio: “Ya no más exámenes por un buen rato.”

Mi camino me trajo a Londres donde he seguido creciendo al tener la gran suerte de poder estudiar diariamente con algunos de los mejores maestros Senior del mundo.

Y después de un tiempo volvió a reaparecer esa disyuntiva: ¿Puedo seguir enseñando el grupo de posturas de mi silabario o puedo presentar  el examen para el siguiente nivel?

Otro de mis sueños siempre ha sido poder enseñar un día yoga Iyengar para embarazadas.  Con mi tercer embarazo estuve asistiendo semanalmente a las clases en el prestigioso Instituto de Yoga Iyengar en Maida Vale, Londres, y siempre sentí que era “oro puro” lo que me fue revelado en esas clases a distintos niveles: físico, mental y emocional.

Así que entre que estaba embarazada o con bebe en brazos, seguí aplazando el examen en mi mente y a mi misma me decía que el próximo año lo presentaría.

Y entre que me decidía o no a presentarlo inicié el entrenamiento para maestros del nivel Junior 1 al cual asistí por 2 años.  Este entrenamiento resultó ser mucho menos estructurado que el entrenamiento para el nivel Introductorio y sin embargo fue muy útil.  Los últimos meses ensayábamos enseñar las posturas en condiciones parecidas al examen e incluíamos una constructiva retroalimentación.

Además de que asistía semanalmente a una o dos clases impartidas por mis maestros Senior.  Me ayudó mucho poder enseñar algunas posturas en una clase normal frente a mi maestra; creo que fue en esas sesiones donde me di cuenta de lo que sabía, lo que no, lo que aun tenía que trabajar, de mis debilidades y fortalezas, etc.  Finalmente, envíe mi solicitud seis meses antes del examen y los últimos tres fueron los de mayor concentración y preparación.

En Inglaterra, el sistema de certificación y exámenes es complejo y extenso ya que existen los 8 niveles: Introductorio (nivel 1 y 2), Junior (niveles 1, 2 y 3)  y Senior (niveles 1, 2 y 3).  Este sistema sirve como herramienta a los practicantes de yoga, ya que nos incita a profundizar nuestra búsqueda de conocimiento y nos ayuda a madurar como maestros.

Durante los cuatro fines de semana del mes de Marzo se presentan los exámenes Junior.  A mi me tocó, “por suerte” el último fin de semana.  Me dio unas semanas extra, pero a la vez aumentaba el nerviosismo ya que regresaban mis compañeros/as habiendo pasado o habiendo reprobado.  En Inglaterra 30% de los candidatos que presentan anualmente el examen lo reprueban.

Una de mis maestras Julie Hodges, quien es maestra Senior y ha sido sinodal por muchos años,  nos repitió varias veces a un grupo de candidatas ansiosas: “Los sinodales queremos que los candidatos pasen.  No al revés.”  Eso lo entendía con mi cabeza pero en mi corazón aun había duda.

Acababa yo de convertirme en la “doctora corazón” de una querida amiga que había reprobado.  La acompañe en su dolor y gran frustración, sus sentimientos encontrados de resentimiento e injusticia y su coqueteo con la idea de abandonar el sistema de certificación para siempre…  En realidad, el meollo del asunto es que la experiencia del examen había sido para esta amiga muy desagradable; se había quedado con mal sabor de boca.

Pasar o reprobar…  El punto es si algo positivo/constructivo podemos aprender de la experiencia.  Quizás no podemos darnos cuenta del aprendizaje inmediatamente al haber reprobado.   Pero al regresar día tras día a nuestro tapete de yoga, a nuestra práctica diaria, con el tiempo puede surgir ese reconocimiento profundo que nos impulsa a seguir adelante y que nos impulsa inclusive a volver a presentar el examen más adelante.  Como bien lo dijo Alan Brown, maestro inglés Senior y sinodal: “El examen que reprobé fue el que más me enseñó.”

Recuerdo claramente mientras viajaba en el tren que me llevaría a Manchester, cuidad sede de mi examen, como repetía yo misma mi propio mantra: “No importa si paso o no paso.  Pero por favor, sea lo que sea que sea una experiencia de aprendizaje positiva.”

Pensé que yo era la única, pero nadie de los candidatos durmió bien esa noche en el hotel en Manchester.  Éramos varios candidatos de los tres niveles Junior y se respiraba un ambiente de gran nerviosismo.  Llevaba puesta mi camiseta roja de la Asociación Mexicana, simbólico por llevar en alto a México en el corazón.  Mi maestro Senior  Richard Agar Ward lo había comentado en alguno de los entrenamientos para maestros: “Lleven puesta alguna camiseta de la buena suerte.”

Nos recibió una señora de edad en la puerta del Instituto de Manchester con una gran sonrisa y con mucha gentileza nos enseñó el camino a cada uno.  En la entrada, vi una foto de Jawahar Bangera dando clases ahí, sentí alivio de no estar sola, por lo menos su espíritu me acompañaría en el examen.  A los siete candidatos de Junior 1 nos tocó un cuarto luminoso y amplio.  Yo llegué con mi amiga Cathy una hora antes del examen para hacer un poco de práctica personal.

Julie, mi maestra, me había recomendado seguir la secuencia del libro Light on Life titulada “yoga para la estabilidad emocional”1.  De hecho unos días antes, me había dedicado una clase entera para entender y hacer la secuencia, postura tras postura, con lujo de detalle.  Mi maestro Richard me había también adaptado una postura Dwi pada viparita dandasana para evitar esa desagradable sensación de “mariposas en la panza” causada por los nervios.  Y me sugirió hacer posturas invertidas con apoyo como Sirsasana con cuerdas, Sarvangasana con silla, además de observar la exhalación, sus sutilezas y su alargamiento y profundidad al hacer las asanas.

Nuestra moderadora llegó media hora tarde, lo cual es muy inusual en Inglaterra, y el efecto fue que le añadió más sazón al nerviosismo que ya estábamos todos sintiendo en todas partes.  Antes de comenzar nos recordó que sabían perfectamente como nos sentíamos, con una cálida empatía.  La mayoría de los asesores en Inglaterra han pasado cinco exámenes por lo menos y por lo general muchos más.  Han estado ahí y pueden sentir en carne propia el miedo y nerviosismo.

Las palabras de Kate, una amiga inglesa, quien había presentado el examen unas semanas antes me hacían hecho sin cesar: “Cuando llegues a Sirsasana en la práctica, veras que el cuerpo deja de temblar y sientes esa estabilidad en tu cuerpo.” Y en efecto, comenzó la práctica del examen y a todos nos temblaba el cuerpo de distintas maneras.

Yo pensé que mi Sirsasana podría verse seriamente afectado por el temblor “corporal”, pero algo de lo que dijo Kate era verdad.  El estar nerviosos nos afecta, pero los años de práctica, dedicación y entrega nos rescatan y nos centran y anclan en el momento presente.  Tan es así que al empezar la práctica sentí que “me anclaba dentro de mi misma” como al hacer un Tadasana sólido y firme.  Con mi lema en el corazón Isvara pranidahana, dedicándole cada postura a algo más grande que yo misma, ni cuenta me di de lo que los demás hacían o no hacían.

Tuvimos solamente 40 minutos para descansar ya que teníamos que “reponer” el retraso y luego nos tocó enseñar 2 posturas a cada uno: una del silabario Introductorio y una del nivel Junior 1.  Cada uno iba pasando y era notorio ver los años de experiencia detrás de la enseñanza de cada candidato.  Varios de los candidatos una vez que acabó el examen inclusive confesaron que era la segunda o tercera vez que presentaban el mismo examen.  ¡Que valientes!  Pensé sin decirlo.

Sabiendo  que a los sinodales les gusta pedirles a los candidatos que ajusten a los alumnos, yo me fui sin perder tiempo a “buscar errores” en mis alumnos.   Julie mi maestra me lo dijo con mucha claridad alguna vez: “Al acabar de enseñar tu postura tienes que ver rápidamente cual de tus alumnos presenta el mayor “riesgo” en la postura, o dicho de otra manera cual de los alumnos necesita más “ayuda” o algún “prop”.

Una vez que enseñamos esas dos posturas en pares nos tocó ensenar Sirsasana, Sarvangasana, Ekapada Sarvangasana y Halasana.  A esas alturas ya estábamos casi por terminar y siento que para la mayoría de nosotros lo más difícil ya había pasado.

Lo último fue la espera.  Esa angustiosa espera que se hace interminable, donde todos y cada uno de los candidatos deben esperar para recibir el “veredicto”.  Y al salir solo con ver la cara del candidato los demás pueden leer a través de sus expresiones faciales “Pase!!!” o “Reprobé….”

Pasar o reprobar…  Lo más importante en el yoga, como en la vida, es lo que aprendemos en el trayecto.  No el resultado.  Y como practicantes del yoga sabemos que debemos seguir nuestro peregrinaje a la par de las enseñanzas de la filosofía del Yoga: seguir esforzándonos con diligencia Abhyasa sin apegarnos al resultado Vairagya (I.12 de los Yoga Sutras de Patanjali).  Por último, parafraseando lo que dijo Alan Brown en su lindo artículo que trata sobre la certificación y los exámenes en el método Iyengar: “En el éxito así como en la derrota, no olvidemos que los exámenes están para servir al yoga y no al revés”2.

IndiraIndira López-Bassols acaba de aprobar su nivel Junior 1 en Inglaterra.  Aunque vive  en Londres desde hace 5 años, su corazón sigue en México y por eso sigue buscando maneras de difundir el yoga Iyengar en México.  Invitó por primera vez a México a Margot Kitchen en el 2004 y ha colaborado con su compañera de yoga y amiga Alicia Ramos para traer tres veces a Jawahar Bangera a México.  Se siente muy afortunada por todas las enseñanzas que ha recibido en los últimos años.  Intuye que en un tiempo cercano otro de sus grandes sueños, el de regresar a America Latina para compartir todo lo aprendido, se hará realidad.

Referencias:

  1. Light on life: BKS Iyengar, 2005 p 267.
  2. Iyengar yoga news, issue number 16: “Assessments: failure and success”

Tags: , , ,

Deja un comentario

Twitter AMYI

Categorías

Videos, Slideshows and Podcasts by Cincopa Wordpress Plugin