Nunca había visitado Ajijic, Jalisco. Tampoco había asistido a una convención de yoga, pero ahí estaba, frente al oleaje de la laguna que se pinta de plata al amanecer y atardecer, con sus destellos en tonos rojizos y las montañas a mis espaldas, tan cerca, que son como una cortina de árboles que cubre...
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